Las escamas no lo convierten en reptil

Un pangolín puede recordar a una pequeña piña caminando, pero es un mamífero. Sus escamas superpuestas están hechas de queratina, material estructural presente también en nuestras uñas. Ante una amenaza puede enrollarse y proteger la parte inferior más blanda con el exterior escamoso. Esa defensa ayuda a entender su forma, aunque no lo convierte en un animal invulnerable.

Un cuerpo para presas diminutas

WWF y el grupo de especialistas en pangolines de la UICN describen una alimentación centrada en hormigas y termitas. Los pangolines carecen de dientes y recogen sus presas con una lengua larga y pegajosa. Las garras les ayudan a acceder a los nidos. Hocico, lengua, garras y escamas forman parte de una vida especializada, no de una colección de rarezas sin relación. Además, las distintas especies ocupan ambientes diferentes: una ilustración no representa todos sus comportamientos ni hábitats.

El límite de una defensa sorprendente

Enrollarse no protege frente a una persona capaz de recoger al animal. Las fuentes de conservación identifican la caza y el comercio ilegal entre sus principales amenazas. Admirarlo debería despertar interés por su hábitat y protección, no ganas de tenerlo como mascota o comprar productos derivados. Para Stranger Animals, la historia interesante es la del animal real: ya resulta extraordinario sin inventar escamas mágicas, temperamentos monstruosos o una conducta idéntica para todos los pangolines.