Un dragón de unos centímetros

Su silueta parece dibujada para una criatura fantástica, pero Glaucus atlanticus es un nudibranquio: un molusco marino de cuerpo blando y sin concha externa. Oceana lo describe con unos 2,5 centímetros de longitud. El Sea Slug Forum del Australian Museum documenta también ejemplares mayores. Lo importante para imaginar su escala es pensar en centímetros, no en el gran tamaño que sugiere una fotografía macro.

Vivir boca arriba

La ficha del Australian Museum explica que flota invertido, ayudado por una burbuja de gas en el estómago. La parte azul que vemos desde arriba corresponde a su cara ventral, incluido el pie. La cara dorsal, gris plateada, queda orientada hacia el agua. Esa combinación de colores contribuye al camuflaje frente a observadores situados arriba y abajo. Los vientos y las corrientes transportan a estos animales de superficie; por eso pueden aparecer varados en una playa tras determinados vientos.

Una defensa obtenida de sus presas

Entre sus presas está Physalia, conocida como carabela portuguesa o bluebottle. Glaucus puede conservar células urticantes de esas presas en estructuras situadas en los extremos de sus ceratas, las prolongaciones de su cuerpo. No son alas ni patas. Su aspecto delicado no lo convierte en un animal para tocar: el museo describe picaduras asociadas a su manipulación. Si encuentras uno, obsérvalo sin cogerlo y evita manipular también los organismos que lo acompañan.

Mirarlo con otros ojos

En Stranger Animals, Blue Dragon parte de esta especie real. Para reconocerla mejor, fíjate en la línea del cuerpo, los grupos de prolongaciones y la posición que mantiene en el agua. Una ilustración puede destacar su forma, pero no demuestra el tamaño de un ejemplar ni el lugar donde fue encontrado. Conocer al animal añade algo más interesante que una etiqueta de monstruo: muestra cómo una criatura pequeña puede vivir en una frontera tan expuesta como la superficie del océano.